Editorial

Czech Police colouring book

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When trying to prevent crime, it is definitely good to think of all possible variations of dangerous situations, especially where children are concerned. However, when a colouring book intended for children in nursery school and the lower grades of primary school features a figure whose face is prominently reminiscent of a representative of the Romani minority, and when such a figure plays only one role – evidently that of a dangerous pedophile – that really does call for some reflection.

Czech daily Lidové noviny (LN) reports that dark skin and curly black hair are synonymous with danger in “The Cop’s Colouring Book” (Poldový omalovánky), which is being distributed to children during crime prevention events. The character with Romani features is presented exclusively in a negative role in the colouring book.

The police, who are supposed to take action against stereotypes, primarily racial ones, are instead disseminating and supporting these dangerous prejudices. Lída, a resident of Prague, noticed that her daughter received a copy of the colouring book at her nursery school.

“When she told me she got it from a police officer, I was unpleasantly surprised,” the girl’s mother told LN. Children have been receiving the colouring books for several years, but activists and some human rights organizations are now harshly criticizing them.

“It is alarming that an institution whose preventative work is supposed to include fighting against prejudice and stereotypes is reinforcing them instead. To draw a guy harassing a child in such a way that he prominently resembles a Romani man, and to then target such edification at children during today’s tense times is terribly irresponsible,” said Jarmila Balážová of the ROMEA association.

Martin Šimáček, director of the Czech Government Agency for Social Inclusion, has also spoken out against the choice of such a one-sided context for a Roma character in the colouring book. Šimáček believes the book unnecessarily reinforces stereotypes about both Arab terrorism and Romani criminality.

“It doesn’t make the least bit of sense, it just teaches children to think with prejudices, reflexively,” the director told LN. However, Andrea Zoulová, currently the director of the Preventive Information Division of the Prague Police Directorate, whose people came up with the outreach project several years ago, has given an interesting defense of the colouring book.

“I see a multi-cultural environment in that image – after all, that man could be Cuban,” Zoulová explains. She also defends the nursery-school materials by saying another criminal in the colouring book is depicted with white skin. 

The argument is poorly grounded. Adult white figures appear in the colouring book in essentially positive roles, while the lone representative of the Romani minority represents “the force of evil”.

Children are therefore being presented with a biased, incomplete, negative image of “those with dark skin.” However, LN reports that officer Jan Holub, the author and illustrator of the colouring book, doesn’t see anything wrong with it.

“The drawings reflect the actual situation on the streets. Perpetrators like this are the reality. If dark-skinned people never committed crime, I wouldn’t draw it that way,” he said.

On the basis of the negative response to the current design of the colouring book, Zoulová and her collective admit that after discussing the issue, they are now willing to redesign it. Some teachers have also objected that Holub should also portray a woman as a criminal too.

“It could be recommended to him that he feature a trio, white man – swarthy man – woman, in the role of police officers,” says Klára Kalibová of the legal organization In IUSTITIA. She also points out that the character of “Cop” (Polda) in the colouring book is white-skinned in all situations. 

Human Rights and Equal Opportunities Minister Jiří Dienstbier (Czech Social Democratic Party – ČSSD) would also be in favor of changing the characters depicted. “Generally speaking, nothing undertaken by public officials should be based on racial (ethnic) stereotypes,” he said.

 

translated by Gwendolyn Albert

http://www.romea.cz/dokumenty/Poldovy_omalovanky.pdf

 

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Editorial

Book – Mitad payo, mitad gitano by Jesús Ulled

Mitad payo, mitad gitano by Jesús UlledImage

Jacques Leonard

Leonard nació en 1909 en una familia francesa bien situada económicamente gracias a su trabajo y su esfuerzo. Su padre, Julien, era tratante de ganado; su madre, Emilienne, había logrado montar un próspero negocio como modista. La vida de Jacques transcurría tranquila, jugueteando y triscando en su casa, en las afueras de París.

Pero dos hechos cambiarían aquellos deliciosos días. Su padre, movilizado en la Gran Guerra, fue herido de gravedad. Y el propio Leonard, zascandileando un día por el desván en casa de sus abuelos dio con unas fotos que levantaban un halo de misterio en aquella apacible familia burguesa. Carromatos, guitarras, ropas extraños, y su padre entre ellos. Julien era un gitano. Y aquella noticia se convertiría ya para siempre en el eje de su vida hasta su muerte en Gerona en 1995.

De Jaén a Francia en mula

Primero fueron los extraños viajes de su padre cuando recobró la salud: recorrerse España de Jaén hasta el Pirineo y luego media Francia al frente de una retahíla de cientos de mulas y burros para el Ejército galo. Su encuentro entonces con unos grandes amigos de su padre, el clan de los Pacorros, gitanos de pro, expertos en todas las lides del mundo del caballo.

Amores adolescentes, una fuga de casa tras la pista de una gitanita de esos Pacorros, viajes, la vida de Jacques Leonard saltaba de página en página y vertiginosamente se vio metido en el mundo del cine, aún sin sonido, pero realmente genial, tan genial como lo fue uno de sus jefes: el director Abel Gance  el hombre que reinventó en la pantalla grande a Napoleon.

Portada del libro

Un matrimonio frustrado y otro salto en su vida, dejar el cine en el que se le mostraba un buen futuro para emprender otros trabajos y acabar en el Madrid de la posguerra, amigo de toreros como los Dominguín, de artistas y de grandes señoras, de una ciudad devastada por la guerra pero en la que los vencedores comían en Lhardy, en la que Jacques Leonard comenzó a colaborar con la Resistencia francesa.

Vuelta a sus raíces

Con el tiempo, Leonard se hizo fotógrafo, y se instaló en Barcelona, ciudad que le encantaba desde que la descubrió durante el rodaje de Maria de la O, y en la que llegaría a ser como reportero gráfico una de las principales figuras de la naciente Gaceta Ilustrada. Solo faltaba que llegara el gran amor de su vida. Y quiso Dios que fuera el cordial Cupido quien le presentara a Rosario, modelo de pintores, mujer excepcional, y con un apellido en su sangre de los que no se olvidan, Amaya, como su prima Carmen, la gran Carmen Amaya, la mejor bailaora de todos los tiempos, se cuenta. Jacques Leonard volvió a sus raíces, a sus más profundas raíces gitanas, era el Payo Chac, y vivía en las barracas de Montjuich con su gente. Docenas y docenas de fotografías ilustraron su vuelta al mundo calé.

Jesús Ulled ha reconstruido esta historia que llegó hasta él a través de los hijos del propio Leonard, empeñados en rescatar la sin par figura de su padre. Y lo ha hecho con soltura, con amenidad, con ternura, posiblemente hasta sorprendido de ver que un libro de recuerdos de alguien para él desconocido se convertía por sí solo en una novela, sin que el tal Jacques Leonard lo buscara. Libro delicioso, memoria de la vida de una buena persona, de alguien nunca olvidó de dónde venía y que acabó encontrado el final de ese camino. Libro encantador, de un alguien mitad payo, mitad gitano, pero un hombre verdadero.

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